Las primeras caminatas espaciales
La primera caminata espacial de la historia fue realizada por el cosmonauta soviético Alexei Leonov el 18 de marzo de 1965. Leonov flotó fuera de su nave Voskhod 2 durante unos 12 minutos, conectado por una soga. Su traje se infló tanto en el vacío del espacio que tuvo problemas para volver a entrar por la esclusa de aire y tuvo que liberar presión para poder entrar. Solo unos meses después, el astronauta estadounidense Ed White realizó la primera caminata espacial de EE. UU. el 3 de junio de 1965, durante la misión Gemini 4. A White le gustó tanto la experiencia que el control de la misión tuvo que ordenarle que regresara a la cápsula.
Cómo se preparan los astronautas
Prepararse para una caminata espacial es un proceso largo y detallado que comienza meses antes del evento real. Los astronautas practican bajo el agua en una enorme piscina en el Centro Espacial Johnson de la NASA llamada Laboratorio de Flotabilidad Neutral, que contiene 23.5 millones de litros de agua. La piscina contiene un modelo a escala real de partes de la Estación Espacial Internacional, y flotar bajo el agua se siente similar a flotar en el espacio. Por cada hora de caminata espacial, los astronautas suelen entrenar unas siete horas en la piscina. También repasan listas de verificación, practican con sus herramientas y estudian diagramas detallados de cualquier equipo en el que vayan a trabajar.
Qué sucede el día de la caminata espacial
El día de una caminata espacial, los astronautas comienzan a prepararse varias horas antes de abrir la escotilla. Respiran oxígeno puro durante un tiempo para eliminar el nitrógeno de su sangre, lo que previene una condición dolorosa llamada enfermedad de descompresión que también pueden padecer los buceadores de aguas profundas. Ponerse el traje espacial lleva unos 45 minutos y requiere la ayuda de otros miembros de la tripulación. Una vez afuera, los astronautas enganchan soportes de seguridad a la estación para no poder salir flotando. Una caminata espacial típica en la Estación Espacial Internacional dura unas seis horas y media, aunque algunas han durado más de ocho horas.
Caminatas espaciales famosas en la historia
Algunas caminatas espaciales se han hecho famosas por el increíble trabajo que los astronautas lograron durante ellas. En 1984, el astronauta Bruce McCandless se convirtió en la primera persona en volar libremente en el espacio usando la Unidad de Maniobra Tripulada (MMU), una mochila propulsada por chorro, sin ninguna soga que lo conectara al transbordador. Durante cinco caminatas espaciales en 1993, los astronautas repararon el espejo defectuoso del Telescopio Espacial Hubble, salvando el observatorio que costó miles de millones de dólares. El astronauta italiano Luca Parmitano se enfrentó a una situación peligrosa en 2013 cuando comenzó a filtrarse agua en su casco durante una caminata espacial, y tuvo que regresar cuidadosamente a la esclusa de aire con agua cubriéndole los ojos y la nariz. Estos eventos muestran tanto los increíbles logros como los peligros reales de trabajar en el espacio.
Los peligros de las caminatas espaciales
Las caminatas espaciales son una de las actividades más arriesgadas que realizan los astronautas. Pequeños trozos de basura espacial viajan a velocidades de hasta 28,000 kilómetros por hora y podrían perforar un traje espacial si lo golpearan. Los astronautas también deben vigilar los bordes afilados de la estación espacial que podrían desgarrar sus guantes, lo que ha ocurrido varias veces. Si un astronauta se separara de la estación, necesitaría usar su propulsor de chorro SAFER para volar de regreso antes de que se le acabara el oxígeno. Los cambios extremos de temperatura entre la luz solar y la sombra, que ocurren cada 45 minutos a medida que la estación orbita la Tierra, también ejercen presión tanto en el astronauta como en su equipo.
Caminatas espaciales en la Estación Espacial Internacional
La Estación Espacial Internacional (ISS) ha sido el principal lugar para las caminatas espaciales desde que comenzó su construcción en 1998. Se han realizado más de 260 caminatas espaciales en la ISS para construir, mantener y actualizar la estación. Los astronautas han instalado enormes paneles solares, reemplazado baterías y reparado sistemas de enfriamiento durante estas excursiones. El brazo robótico de la estación, llamado Canadarm2, a menudo ayuda llevando a los astronautas a lugares de trabajo de difícil acceso. Las caminatas espaciales en la ISS son apoyadas por un equipo de cientos de personas en tierra en el Control de Misión en Houston, Texas, que monitorean cada momento y guían a los astronautas en cada tarea.
El futuro de las caminatas espaciales
A medida que las agencias espaciales planifican misiones a la Luna y Marte, las caminatas espaciales se volverán aún más importantes y desafiantes. El programa Artemis de la NASA enviará astronautas a caminar en la superficie lunar, lo que requerirá caminatas espaciales en un entorno completamente diferente al de flotar junto a una estación espacial. Caminar en la Luna significa lidiar con polvo lunar afilado que puede dañar el equipo e irritar los pulmones si se introduce. Los futuros exploradores de Marte necesitarán realizar caminatas espaciales en una atmósfera delgada con tormentas de polvo y temperaturas que promedian unos 62 grados Celsius bajo cero. Se están desarrollando nuevos diseños de trajes espaciales y asistentes robóticos para hacer estas futuras caminatas espaciales más seguras y productivas que nunca.