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Necesidades y Deseos

¿Qué son las necesidades?

Las necesidades son cosas que toda persona debe tener para sobrevivir y mantenerse saludable. Las necesidades más básicas incluyen comida, agua, refugio y ropa. Sin estas cosas, las personas no pueden vivir de manera segura ni cuidar su cuerpo. La atención médica y la educación también se consideran necesidades porque ayudan a las personas a mantenerse bien y aprender habilidades importantes. Las necesidades son las mismas para todos, sin importar dónde vivan en el mundo.

¿Qué son los deseos?

Los deseos son cosas que a las personas les gustaría tener pero pueden vivir sin ellas. Ejemplos de deseos incluyen videojuegos, dulces, juguetes y vacaciones. Los deseos hacen que la vida sea más divertida y agradable, pero no son necesarios para sobrevivir. Diferentes personas tienen diferentes deseos dependiendo de sus intereses y pasatiempos. Algo que es un deseo para una persona puede parecerle muy importante, pero aun así no es lo mismo que una necesidad.

Cómo distinguirlos

Una forma de averiguar si algo es una necesidad o un deseo es preguntarte a ti mismo: “¿Puedo sobrevivir sin esto?” Si la respuesta es sí, probablemente es un deseo. Un abrigo cálido en invierno es una necesidad porque debes proteger tu cuerpo del frío. Pero un abrigo de diseñador completamente nuevo cuando ya tienes uno que te queda bien es un deseo. A veces la línea entre necesidades y deseos puede ser difusa, y ayuda pensar cuidadosamente en cada situación.

Por qué la diferencia importa

Entender las necesidades versus los deseos es una parte importante de manejar el dinero sabiamente. Cuando las familias hacen un presupuesto, pagan primero por las necesidades antes de gastar en los deseos. Esto ayuda a asegurarse de que todos tengan comida para comer, un lugar seguro donde vivir y ropa que usar. Si las personas gastan todo su dinero en deseos, es posible que no les quede suficiente para las cosas que verdaderamente necesitan. Aprender esta habilidad desde temprano te ayuda a convertirte en un tomador de decisiones inteligente con el dinero.

Las necesidades y los deseos pueden cambiar

Lo que cuenta como necesidad o deseo puede cambiar dependiendo de la situación. Una bicicleta puede ser un deseo para alguien que vive cerca de su escuela, pero podría ser una necesidad para alguien que no tiene otra forma de llegar allí. Durante los veranos calurosos, el aire acondicionado puede sentirse como una necesidad, pero las personas sobrevivieron miles de años sin él. La tecnología como el internet solía ser un deseo de lujo, pero hoy muchas escuelas y trabajos lo requieren. A medida que el mundo cambia, la línea entre necesidades y deseos a veces se desplaza.

Tomar decisiones inteligentes

Cada vez que gastas dinero, estás tomando una decisión entre necesidades y deseos. Los compradores inteligentes piensan en lo que más necesitan antes de comprar cosas que quieren. Una estrategia útil es hacer una lista antes de ir de compras y ceñirse a ella. También puedes practicar la regla de “espera y piensa” esperando uno o dos días antes de comprar algo que deseas para ver si todavía lo quieres realmente. Estos hábitos ayudan a las personas a ahorrar dinero y evitar gastar en cosas que realmente no necesitan.

Costo de oportunidad

Cuando decides gastar dinero en una cosa, renuncias a la oportunidad de gastarlo en otra cosa. Los economistas llaman a este intercambio un “costo de oportunidad”. Si gastas tu mesada en un juguete nuevo, el costo de oportunidad es el libro o el bocadillo que podrías haber comprado en su lugar. Entender el costo de oportunidad te ayuda a evaluar tus opciones y tomar mejores decisiones. Cada elección tiene un costo, aunque no puedas verlo de inmediato.

Presupuestar para ambos

Un buen presupuesto incluye dinero tanto para necesidades como para deseos. Los expertos financieros sugieren pagar primero todas las necesidades, luego apartar algo de dinero para ahorros y finalmente usar lo que queda para los deseos. Muchas familias usan un plan simple donde dividen sus ingresos en categorías como vivienda, comida, ahorros y diversión. Los niños también pueden practicar hacer un presupuesto dividiendo su mesada o el dinero de cumpleaños en frascos de “guardar”, “gastar” y “compartir”. Aprender a equilibrar necesidades y deseos es una habilidad que te ayudará durante toda tu vida.