La planta de agua más invasora del mundo
El jacinto de agua ostenta el desafortunado título de ser la planta acuática más invasora del mundo, capaz de duplicar su población en tan solo dos semanas. Una sola planta puede producir miles de semillas y también se extiende rápidamente a través de estolones que envían nuevas plantas en todas direcciones. Cuando el jacinto de agua invade un lago o río, forma densas y enmarañadas esteras que pueden bloquear la luz solar que llega a las plantas y animales acuáticos. Estas esteras también impiden que el oxígeno entre al agua, lo que puede asfixiar a los peces y otras formas de vida acuática que hay debajo. El crecimiento denso puede obstruir las vías fluviales tan severamente que los botes no pueden pasar, y bloquea los canales de riego de los que dependen los agricultores para sus cultivos.
Esfuerzos para controlarlo
La gente en todo el mundo ha probado muchas estrategias diferentes para evitar que el jacinto de agua asfixie sus vías fluviales. La cosecha mecánica utiliza barcos con brazos especiales de recolección para eliminar físicamente las plantas, pero esto es costoso y el jacinto generalmente vuelve a crecer en pocas semanas. Los científicos han introducido enemigos naturales como gorgojos y polillas de América del Sur que se alimentan específicamente del jacinto de agua, y estos controles biológicos han ayudado en algunas áreas. En partes de África y el sudeste asiático, la gente ha encontrado formas creativas de usar el jacinto de agua cosechado para hacer muebles, cestas, cuerdas e incluso materiales de construcción. Los herbicidas químicos pueden matar las plantas, pero también dañan otras formas de vida acuática, por lo que los científicos prefieren combinar varios métodos más suaves.
El lado positivo del jacinto de agua
A pesar de todo el daño que causa, el jacinto de agua tiene algunas cualidades genuinamente útiles que los científicos y las comunidades están aprendiendo a aprovechar. El extenso sistema de raíces de la planta es excelente para absorber metales pesados, pesticidas y nutrientes en exceso del agua contaminada, haciéndola útil para limpiar vías fluviales contaminadas. En algunos países en desarrollo, el jacinto de agua seco se está convirtiendo en briquetas para combustible de cocina, reduciendo la necesidad de talar árboles. Los investigadores también estudian si el jacinto de agua puede convertirse en biogás o usarse como compost para enriquecer el suelo de las granjas. El desafío clave es encontrar formas de cosechar y usar la planta con suficiente rapidez para evitar que abrume los ecosistemas donde crece.