De Dónde Vienen las Sandías
Las sandías son originarias del continente africano, donde los ancestros silvestres todavía crecen en la región del Desierto del Kalahari. Los antiguos egipcios cultivaban sandías hace más de 4,000 años, y semillas de sandía fueron encontradas incluso en la tumba del faraón Tutankamón, mejor conocido como el rey Tut. Los comerciantes y viajeros extendieron las sandías por el Mediterráneo, hasta Asia y eventualmente a las Américas con los colonizadores europeos. Hoy en día, China es con mucho el mayor productor de sandía del mundo, cultivando más que todos los demás países juntos.
Cómo Crecen las Sandías
Las plantas de sandía son enredaderas trepadoras que se arrastran por el suelo, a veces extendiéndose más de 4 metros desde el tallo principal. Las enredaderas producen flores amarillas que deben ser polinizadas por abejas, y cada enredadera puede producir de dos a cuatro melones por temporada. Se necesitan entre 80 y 90 días desde la siembra para que una sandía madure completamente, y los agricultores suelen comprobar la madurez golpeando el melón y escuchando un sonido profundo y hueco. Las sandías necesitan mucha luz solar cálida y suelo arenoso y bien drenado para desarrollar su sabor más dulce.

Ciencia de la Sandía
El color rojo y rosado de la pulpa de la sandía proviene de un pigmento llamado licopeno, el mismo compuesto que hace que los tomates sean rojos. Las sandías sin semillas no están genéticamente modificadas; en cambio, se crean cruzando plantas con diferentes números de cromosomas, produciendo una fruta estéril que no puede formar semillas maduras. En 2007, el estado de Oklahoma declaró a la sandía tanto su vegetal estatal como su fruta estatal, ya que la planta está técnicamente emparentada con vegetales como los pepinos pero produce fruta dulce. Los agricultores japoneses se han hecho famosos por cultivar sandías cuadradas colocando los melones jóvenes dentro de cajas de vidrio en forma de cubo, aunque estos melones de novedad pueden costar más de 100 dólares cada uno.
Las Sandías en Nuestra Vida
La sandía es un favorito del verano en picnics, asados y celebraciones del 4 de julio en todo Estados Unidos. Más allá de comer solo la pulpa roja, en muchas culturas la gente también come las semillas de sandía (tostadas como bocadillo) y la corteza (en escabeche o salteada). La sandía es una buena fuente de vitaminas A y C, y proporciona electrolitos naturales, lo que la convierte en una opción refrescante después de hacer deporte en un día caluroso. Los concursos de comer sandía y las competiciones de escupir semillas son eventos populares en el verano, con el récord mundial de escupir semillas llegando a una impresionante distancia de casi 23 metros.