Pautas Generales para Quedarse en Casa
Hay varias señales claras de que debes quedarte en casa de la escuela en lugar de tratar de pasar el día. Una fiebre de 38 grados Celsius o más significa que tu cuerpo está combatiendo activamente una infección y debes descansar en casa. Vomitar o tener diarrea significa que debes quedarte en casa hasta al menos 24 horas después del último episodio. Una tos severa que dificulta respirar o participar en clase, una erupción que no ha sido revisada por un médico, o simplemente sentirte demasiado enfermo para concentrarte, son buenas razones para quedarte en casa. En caso de duda, un padre o tutor puede ayudarte a decidir.
Reglas para Enfermedades Específicas
Algunas enfermedades tienen sus propias pautas de regreso a la escuela porque son muy contagiosas en ciertas etapas. Si tienes estreptococo, debes quedarte en casa hasta que hayas tomado antibióticos durante al menos 24 horas y tu fiebre haya desaparecido. La conjuntivitis o ojo rosado requiere quedarse en casa hasta 24 horas después de comenzar el tratamiento porque se propaga muy fácilmente por contacto. La varicela requiere quedarse en casa hasta que todas las ampollas se hayan formado costra, lo que generalmente tarda entre 5 y 7 días. Tu médico puede decirte exactamente cuándo es seguro regresar a la escuela para cualquier enfermedad específica.
Por Qué el Descanso Te Ayuda a Sanar
El descanso no es simplemente estar acostado sin hacer nada; es una de las cosas más poderosas que puede hacer tu cuerpo para combatir una enfermedad. Cuando descansas, tu sistema inmunológico puede enfocar toda su energía en atacar los gérmenes que te están enfermando. El sueño es especialmente crítico porque tu cuerpo libera hormona del crecimiento y factores inmunes importantes durante el sueño profundo. Los estudios muestran que las personas que duermen lo suficiente cuando están enfermas se recuperan significativamente más rápido que quienes tratan de mantenerse activos. Aunque te sientas aburrido, darle a tu cuerpo el descanso que necesita es el camino más rápido para sentirte normal de nuevo.
Comer y Beber Cuando Estás Enfermo
Mantener tu cuerpo alimentado e hidratado cuando estás enfermo es esencial, incluso si no tienes mucha hambre. Beber muchos líquidos es la prioridad principal porque la fiebre, los vómitos y la diarrea pueden hacer que tu cuerpo pierda agua rápidamente. El agua, el caldo claro y las bebidas con electrolitos ayudan a reemplazar los fluidos y minerales que tu cuerpo está perdiendo. Si tienes el estómago alterado, prueba alimentos suaves como galletas saladas, pan tostado, plátanos y arroz, que son suaves y fáciles de digerir. A medida que te empieces a sentir mejor, puedes volver gradualmente a tu dieta normal.
Señales de Advertencia para Llamar al Médico
La mayoría de las enfermedades mejorarán por sí solas con descanso y tiempo, pero algunas señales de advertencia significan que necesitas ayuda médica de inmediato. Dificultad para respirar, labios o piel azulados o grises, o dolor de cabeza severo con cuello rígido son todas emergencias que necesitan atención inmediata. Las convulsiones, el letargo extremo o la dificultad para despertar también son señales de advertencia graves. Los signos de deshidratación grave incluyen no orinar durante 8 horas o más, llorar sin lágrimas o tener la boca muy seca. Si tú o un familiar notan alguna de estas señales, contacta a un médico o llama a los servicios de emergencia de inmediato.
Prevenir la Propagación en Casa
Cuando estás enfermo en casa, puedes tomar medidas para proteger a las otras personas en tu hogar de contagiarse con lo que tienes. Lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón durante al menos 20 segundos es la forma más efectiva de evitar que los gérmenes se propaguen. Cubre tus toses y estornudos con el codo, no con las manos, y desecha los pañuelos de papel inmediatamente después de usarlos. Si es posible, usa un baño separado del resto de tu familia y evita compartir vasos, utensilios o toallas. Estas simples precauciones pueden marcar la diferencia entre un miembro de la familia enfermo y toda una casa enferma con el mismo virus.
Regresar a la Escuela
Regresar a la escuela después de una enfermedad requiere algo de reflexión y planificación para que la transición sea suave. Asegúrate de que hayas estado sin síntomas durante el tiempo recomendado antes de volver, generalmente 24 horas sin fiebre, vómitos o diarrea. Habla con tu maestro o un compañero de clase sobre el trabajo escolar que te perdiste para que puedas ponerte al día sin sentirte abrumado. En tu primer día de regreso, tómalo con calma y no te esfuerces demasiado en la clase de educación física u otras actividades físicas. Si los síntomas regresan después de volver a la escuela, avísale a un maestro o enfermero escolar de inmediato.