Tu Cuerpo te Pertenece
Toda persona tiene el derecho de decir no a cualquier contacto físico que la haga sentir incómoda, incluso si la otra persona es un adulto que conoce y en quien confía. Las áreas de tu cuerpo cubiertas por un traje de baño se llaman partes privadas, y nadie debe tocarlas excepto un médico durante un examen médico con un padre o tutor presente. Si alguien alguna vez te toca de una manera que se siente incorrecta, nunca es tu culpa, sin importar lo que diga esa persona. Siempre tienes el derecho de hablar y contarle a un adulto de confianza lo que sucedió.
Secretos Seguros y Secretos Inseguros
Existe una diferencia importante entre los secretos seguros y los secretos inseguros. Los secretos seguros son sorpresas felices, como un regalo de cumpleaños o una fiesta sorpresa, que eventualmente se revelarán y harán sentir bien a las personas. Los secretos inseguros son aquellos que te hacen sentir asustado, confundido, incómodo o con un nudo en el estómago, y alguien te dice que no se lo cuentes a nadie. Si alguien alguna vez te pide que guardes un secreto inseguro, debes contárselo a un adulto de confianza de inmediato, porque los secretos inseguros nunca deben guardarse.
Tus Cinco Adultos de Confianza
Todo niño debe identificar al menos cinco adultos seguros y de confianza a los que pueda acudir con cualquier problema, pregunta o preocupación. Estos pueden incluir padres, abuelos, tíos o tías, maestros, consejeros escolares, entrenadores o vecinos de confianza. Tener cinco personas en tu lista significa que si una no está disponible o si el problema involucra a una de ellas, todavía tienes otros adultos a quienes acudir. Practica diciendo sus nombres en voz alta y sabe cómo comunicarte con cada uno de ellos, ya sea por teléfono, en persona o a través de otro adulto de confianza.
La Seguridad en Línea Es Seguridad Personal
Las personas que conoces en línea no siempre son quienes dicen ser, porque cualquiera puede crear un perfil falso con un nombre, edad y foto falsos. Nunca compartas información personal como tu nombre completo, dirección, nombre de la escuela o número de teléfono con alguien que solo hayas conocido en línea. Si alguien en línea te hace sentir incómodo, te pide que guardes secretos o quiere reunirse contigo en persona, díselo de inmediato a un padre o adulto de confianza. Nunca aceptes reunirte en persona con alguien con quien solo hayas hablado en línea a menos que un adulto de confianza vaya contigo.
Reconocer Situaciones Inseguras
Tu cuerpo a menudo te da señales de advertencia cuando algo no está bien, como un malestar en el estómago, el corazón acelerado o un fuerte impulso de alejarte. Estos sentimientos a veces se llaman tu “alarma interior” o “instinto visceral”, y es la forma en que tu cerebro te dice que tengas cuidado. Si alguien intenta llevarte a algún lugar solo, te ofrece regalos sin razón o te pide que rompas reglas y lo mantengas en secreto, esas son señales de advertencia de una situación insegura. Confía en tus sentimientos, y no te preocupes por ser cortés cuando tu seguridad está en juego.
Qué Hacer si Te Sientes Inseguro
Si alguna vez te encuentras en una situación que se siente peligrosa o incorrecta, hay pasos claros que puedes seguir. Grita “ayuda” o “esta persona no es mi padre/madre” tan fuerte como puedas para llamar la atención de las personas cercanas. Ve a un lugar seguro y público como una tienda, biblioteca o estación de bomberos, y encuentra a un adulto de confianza o llama al 911. Recuerda que siempre está bien decir no, alejarte y contarle a alguien lo que sucedió, incluso si esa persona te dijo que no lo contaras.
Hablar Requiere Valentía
Contarle a un adulto algo aterrador o incómodo puede sentirse muy difícil, pero es una de las cosas más valientes e importantes que puedes hacer. Algunos niños se preocupan de meterse en problemas o de que nadie les crea, pero los adultos de confianza quieren ayudar y tomarán en serio lo que digas. Si el primer adulto al que le cuentes no ayuda, sigue contándoselo a otros adultos de confianza hasta que alguien lo haga. Hablar no solo te protege a ti, sino que también puede proteger a otros niños que puedan estar en la misma situación.