Elaborar un Plan Familiar de Emergencias
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) recomienda que cada familia cree un plan de emergencias antes de que ocurra un desastre. Tu plan debe incluir al menos dos vías de salida de cada habitación de tu casa para que siempre tengas una manera de salir. Elige un punto de reunión familiar fuera de tu casa, como un buzón o el jardín de un vecino, donde todos se reunirán después de escapar. También es útil elegir un contacto fuera del estado al que todos en la familia puedan llamar o enviar mensajes para reportarse. Practica tu plan al menos dos veces al año para que todos recuerden qué hacer.
Preparar un Kit de Suministros para Emergencias
Un buen kit de emergencias tiene suficientes suministros para mantener a tu familia segura durante al menos tres días. La FEMA recomienda almacenar 1 galón (aproximadamente 3.8 litros) de agua por persona por día, lo que significa que una familia de cuatro personas necesita 12 galones para tres días. También debes empacar alimentos no perecederos como latas de comida, barras de granola y mantequilla de cacahuate. Otros artículos importantes incluyen una linterna, pilas de repuesto, un botiquín de primeros auxilios, los medicamentos que necesite tu familia, un silbato para pedir ayuda y copias de documentos importantes en una bolsa impermeable.
Todo niño debe memorizar cierta información en caso de que se separe de su familia durante una emergencia. Debes saber tu nombre completo, el nombre completo de tus padres o tutores, tu domicilio y al menos un número de teléfono al que puedas llamar para pedir ayuda. Escribe esta información en una tarjeta y guárdala en tu mochila o bolsillo cuando viajes. Conocer estos detalles puede ayudar a que los policías, bomberos u otros auxiliadores te reúnan con tu familia rápidamente.
Comunicarse Durante Emergencias
Durante una emergencia importante, las líneas telefónicas pueden saturarse y las llamadas pueden no pasar. Los mensajes de texto frecuentemente funcionan mejor que las llamadas telefónicas porque usan menos ancho de banda y pueden enviarse incluso cuando las redes están congestionadas. En muchas áreas, incluso puedes enviar mensajes de texto al 911 para contactar a los servicios de emergencia si no puedes hacer una llamada de voz. Mantén tu teléfono cargado y considera tener un cargador de batería portátil en tu kit de emergencias. Tener un plan de comunicación significa que tu familia puede mantenerse en contacto incluso cuando las cosas salen mal.
Qué Hacer Durante un Terremoto
Si ocurre un terremoto, recuerda la frase “Agáchate, Cúbrete y Aguanta.” Primero, agáchate sobre tus manos y rodillas para que el temblor no te derrumbe. Luego, cúbrete bajo un mueble resistente como un escritorio o una mesa, o agáchate junto a una pared interior alejada de las ventanas. Luego aguanta tu refugio y protege tu cabeza y cuello hasta que el temblor se detenga por completo. Después del terremoto, cuidado con el vidrio roto y los objetos caídos, y prepárate para las réplicas que puedan seguir.
Mantenerse Seguro en el Clima Severo
Los diferentes tipos de clima severo requieren diferentes acciones de seguridad. Durante un tornado, ve al piso más bajo de tu edificio y busca una habitación interior lejos de las ventanas, como un baño o un clóset. Para los huracanes, escucha a las autoridades locales y sigue las órdenes de evacuación con anticipación — no esperes hasta que llegue la tormenta. Durante las tormentas eléctricas, quédate adentro y aléjate de ventanas, árboles y objetos metálicos, ya que el rayo puede caer hasta a 16 kilómetros de distancia. Siempre presta atención a las alertas meteorológicas en la radio, televisión o una aplicación del clima para tener tiempo de prepararte.
La Práctica Lleva a la Preparación
Los mejores planes de emergencia son los que practicas regularmente. Realiza simulacros familiares para que todos sepan exactamente adónde ir y qué hacer durante diferentes tipos de emergencias. Las escuelas practican simulacros de incendio y de tornados por la misma razón — la repetición te ayuda a reaccionar rápidamente sin tener que pensar. Revisa tu kit de suministros para emergencias cada seis meses para reemplazar alimentos vencidos, actualizar medicamentos y asegurarte de que las pilas aún funcionen. Estar preparado es una de las formas más importantes de ayudar a mantenerte seguro a ti y a tu familia.