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Ayudar a otros y hacer voluntariado

Por qué ayudar a otros se siente tan bien

¿Alguna vez has notado esa sensación cálida y feliz que tienes después de hacer algo agradable por alguien? Los científicos llaman a esto “la euforia del ayudador”, y es algo real que sucede dentro de tu cerebro. Cuando ayudas a alguien, tu cerebro libera sustancias químicas llamadas endorfinas que te hacen sentir bien. Los estudios de imágenes cerebrales han demostrado que dar a otros activa los mismos centros de recompensa en tu cerebro que recibir un regalo. Así que cuando ayudas a un amigo con su tarea o alegras a alguien en un mal día, tu cerebro en realidad te está recompensando por ser amable.

¿Qué es el voluntariado?

El voluntariado significa elegir pasar tu tiempo ayudando a otros sin recibir pago por ello. Las personas son voluntarias de todo tipo de maneras, desde recoger basura en un parque hasta leerles libros a niños más pequeños. El voluntariado es una forma de comportamiento prosocial, lo que significa acciones que benefician a otras personas o a tu comunidad. No tienes que ser adulto para ser voluntario —los niños de tu edad también pueden marcar una gran diferencia. Ya sea ayudando en un banco de alimentos, visitando a personas mayores u organizando una limpieza del vecindario, cada esfuerzo cuenta.

Cómo ayudar a otros te ayuda a ti

La investigación ha encontrado que las personas que ayudan a otros regularmente tienden a ser más felices y más saludables que las que no lo hacen. El voluntariado y la ayuda están relacionados con tasas más bajas de depresión, sistemas inmunes más fuertes e incluso una vida más larga. Las personas que hacen voluntariado también reportan sentirse más satisfechas con sus vidas en general. Según la Fundación Points of Light, los voluntarios tienen un 27% más de probabilidades de conseguir un trabajo después de haber estado desempleados porque el voluntariado desarrolla habilidades y conexiones reales. Ayudar a otros te da un sentido de propósito, y ese sentimiento de propósito es uno de los ingredientes más poderosos para una vida feliz.

Desarrollar habilidades importantes para la vida

Cuando haces voluntariado o ayudas a otros, estás desarrollando habilidades que te servirán durante toda tu vida. Desarrollas empatía, que es la capacidad de entender cómo se sienten otras personas. También desarrollas conciencia social, aprendiendo a notar cuándo las personas a tu alrededor podrían necesitar apoyo. La investigación muestra que los niños que hacen voluntariado desarrollan responsabilidad cívica —un sentido del deber hacia su comunidad— y estas cualidades están relacionadas con mayor éxito en la adultez. El voluntariado también puede ayudarte a descubrir nuevos intereses, conocer nuevas personas y sentirte más seguro de tus habilidades.

Actos aleatorios de bondad

No tienes que inscribirte en un gran proyecto de voluntariado para marcar una diferencia. Los actos aleatorios de bondad —pequeñas cosas inesperadas y agradables que haces por otros— también crean beneficios reales de bienestar para la persona que los realiza. Sostener una puerta, elogiar el trabajo de alguien, compartir tu merienda o ayudar a un compañero a cargar sus libros son todos ejemplos. Estos pequeños momentos de bondad se acumulan y pueden cambiar el ambiente de un aula o una escuela entera. Incluso solo sonreírle a alguien o decir “gracias” puede iluminar tanto tu día como el de esa persona.

Cinco actos de bondad en un día

La psicóloga Sonja Lyubomirsky realizó un estudio en el que pidió a los participantes que realizaran cinco actos de bondad en un solo día. Los resultados fueron sorprendentes —las personas que hicieron esto mostraron una mayor felicidad que duró semanas después. Los actos no tenían que ser grandes ni complicados. Podían ser tan simples como escribir una nota de agradecimiento, dejar que alguien pase primero en la fila o ayudar a un vecino a cargar las compras. La clave era hacer varias cosas amables intencionalmente en un día, en lugar de distribuirlas a lo largo de la semana.

Formas en que los niños pueden hacer voluntariado

Hay muchas formas en que puedes empezar a ayudar a otros ahora mismo. En la escuela, podrías tutorear a un estudiante más joven, ayudar a organizar una recolecta de útiles escolares o dar la bienvenida a un nuevo compañero. En tu vecindario, podrías ayudar a un vecino mayor con el jardín, organizar una recolecta de juguetes o iniciar un proyecto de reciclaje. En casa, podrías ayudar a preparar las comidas, cuidar una mascota o enseñarle algo nuevo a un hermano menor. Muchas comunidades tienen programas de voluntariado diseñados específicamente para niños de tu edad, así que pídele a un padre o maestro que te ayude a encontrar oportunidades cerca de ti.

Hacer de la ayuda un hábito

Cuanto más ayudes a otros, más natural se vuelve —y mejor te sientes. Intenta llevar un diario de bondad donde escribas una cosa útil que hiciste cada día. Con el tiempo, notarás que buscar formas de ayudar se vuelve automático. Recuerda que ayudar a otros no se trata de obtener crédito o elogios —se trata de hacer que tu rincón del mundo sea un poco mejor. Cuando ayudas a alguien, creas un efecto dominó, porque las personas que reciben bondad son más propensas a transmitírsela a otros.