OtterKnow Kids Encyclopedia

La producción de alimentos y la agricultura

El nacimiento de la agricultura

La agricultura — la práctica de cultivar cosechas y criar animales para obtener alimentos — comenzó hace aproximadamente 12,000 años en una región de Medio Oriente conocida como la Media Luna Fértil. Antes de la agricultura, todos los humanos eran cazadores-recolectores nómadas que se desplazaban de un lugar a otro siguiendo animales salvajes y buscando plantas comestibles. Cuando las personas aprendieron a plantar semillas y cuidar cultivos como el trigo y la cebada, pudieron quedarse en un lugar y construir asentamientos permanentes. Este cambio de la vida nómada a la agricultura fue uno de los cambios más importantes en toda la historia humana. Llevó al crecimiento de aldeas, luego ciudades, y eventualmente las civilizaciones que conocemos hoy.

La agricultura en el mundo actual

Hoy en día, hay aproximadamente 570 millones de granjas en todo el mundo que trabajan juntas para alimentar a más de 8 mil millones de personas. Estas granjas van desde pequeñas parcelas familiares de menos de una hectárea hasta enormes operaciones industriales que abarcan miles de hectáreas. En muchas partes de África y Asia, las pequeñas granjas familiares todavía producen la mayor parte de los alimentos utilizando métodos tradicionales transmitidos de generación en generación. En los Estados Unidos y otras naciones ricas, la agricultura se ha vuelto muy mecanizada, con un solo agricultor capaz de producir suficiente alimento para más de 150 personas. A pesar de estas diferencias, cada granja comparte el mismo objetivo básico: convertir la luz solar, el agua y el suelo en alimentos que nutran a las personas.

La Revolución Verde

En las décadas de 1960 y 1970, el mundo enfrentó un problema aterrador — la población crecía más rápido que el suministro de alimentos, y los expertos predecían hambrunas masivas. Un científico llamado Norman Borlaug lideró un movimiento llamado la Revolución Verde, desarrollando nuevas variedades de trigo y arroz que producían mucho más grano por planta que las variedades tradicionales. Estos cultivos de alto rendimiento, combinados con mejores fertilizantes y técnicas de riego, aumentaron dramáticamente la producción de alimentos en todo el mundo. Se le atribuye al trabajo de Borlaug haber evitado aproximadamente 1 mil millones de muertes por inanición, y ganó el Premio Nobel de la Paz en 1970. La Revolución Verde demostró cómo la ciencia y la agricultura pueden trabajar juntas para resolver problemas aparentemente imposibles.

Tecnología agrícola moderna

La agricultura actual se ve muy diferente a la de hace tan solo 50 años. Los tractores guiados por GPS pueden sembrar semillas en filas perfectamente rectas con casi ningún manejo humano, y los drones vuelan sobre los campos para monitorear la salud de los cultivos desde arriba. Los sistemas de riego de precisión entregan exactamente la cantidad correcta de agua a cada sección de un campo, reduciendo el desperdicio y conservando este precioso recurso. Algunos agricultores usan modificación genética para crear cultivos que resisten enfermedades o sobreviven mejor a las sequías que las variedades naturales. Los sensores en el suelo pueden medir los niveles de humedad y nutrientes en tiempo real, enviando datos al teléfono inteligente del agricultor. Toda esta tecnología ayuda a los agricultores a producir más alimentos usando menos tierra, agua y mano de obra que nunca antes.

Los alimentos y el medio ambiente

El sistema alimentario — desde el cultivo de cosechas hasta el transporte y la venta de alimentos — representa aproximadamente el 26% de todas las emisiones globales de gases de efecto invernadero. La producción de carne y lácteos son los mayores contribuyentes porque criar ganado requiere enormes cantidades de tierra, agua y cultivos para alimentación. Producir solo medio kilogramo de carne de res requiere aproximadamente 8,000 litros de agua cuando se considera el agua usada para cultivar el alimento del animal. Los fertilizantes y pesticidas pueden contaminar ríos y lagos, y despejar bosques para tierras agrícolas destruye hábitats para la vida silvestre. Estos costos ambientales son una razón importante por la que los científicos estudian maneras de producir alimentos de forma más sostenible, desde granjas verticales en las ciudades hasta alternativas a la carne basadas en plantas.

La agricultura local y orgánica

Algunos agricultores utilizan métodos más amables con el medio ambiente, como la agricultura orgánica, que evita pesticidas y fertilizantes sintéticos. Las granjas orgánicas utilizan control natural de plagas, rotación de cultivos y compostaje para mantener el suelo saludable y productivo. Comprar alimentos de granjas locales — en mercados de agricultores o a través de programas de agricultura apoyada por la comunidad — reduce la distancia que recorren los alimentos y apoya a las comunidades cercanas. Sin embargo, la agricultura orgánica y local típicamente produce menos alimentos por hectárea que la agricultura industrial convencional, lo que significa que se necesita más tierra para cultivar la misma cantidad de alimentos. Encontrar el equilibrio correcto entre la protección del medio ambiente y alimentar a una creciente población mundial es uno de los mayores desafíos que enfrenta la agricultura hoy en día.

El problema del desperdicio alimentario

Uno de los datos más sorprendentes sobre nuestro sistema alimentario es que alrededor de un tercio de todos los alimentos producidos en el mundo nunca se consumen — se desperdician. Los alimentos se pierden en cada etapa de la cadena de suministro, desde cultivos que se pudren en los campos hasta comestibles perfectamente buenos que se tiran en casa porque pasaron su fecha de “consumir antes de.” Cuando se desperdician los alimentos, también se desperdician toda el agua, la tierra, la energía y el trabajo usados para producirlos. Si el desperdicio de alimentos fuera un país, sería el tercer mayor productor de gases de efecto invernadero en el mundo, detrás solo de China y los Estados Unidos. Acciones simples como planificar las comidas, usar las sobras y entender que las fechas de “consumir preferentemente antes de” se refieren a la calidad y no a la seguridad pueden marcar una diferencia real.

Alimentando el futuro

Para 2050, se espera que la población mundial alcance casi 10 mil millones de personas, lo que significa que los agricultores necesitarán producir aproximadamente un 60% más de alimentos de los que producen hoy. Los científicos y agricultores están explorando muchas soluciones, incluyendo el cultivo de cosechas en granjas verticales interiores con luces LED, el desarrollo de carne cultivada en laboratorio y el mejoramiento de cultivos que pueden prosperar en condiciones más cálidas y secas causadas por el cambio climático. Reducir el desperdicio de alimentos, comer más alimentos de origen vegetal y mejorar las prácticas agrícolas en los países en desarrollo también son partes importantes del plan. Alimentar el futuro requerirá creatividad, tecnología y cooperación de personas de todo el mundo.