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El Ejercicio y el Cerebro

Tu Cerebro Durante el Ejercicio

El ejercicio no solo es bueno para tus músculos y tu corazón, es una de las herramientas más poderosas para mejorar tu cerebro. Cuando mueves tu cuerpo, tu corazón bombea más rápido y envía más sangre a tu cerebro, aportando el oxígeno y los nutrientes adicionales que las células cerebrales necesitan para funcionar al máximo. Los científicos han descubierto que la actividad física cambia la estructura de tu cerebro de maneras positivas. Incluso una sola sesión de ejercicio puede mejorar tu pensamiento, estado de ánimo y concentración durante horas después.

Creando Nuevas Células Cerebrales

Durante mucho tiempo, los científicos creyeron que el cerebro no podía crear nuevas células después de la infancia, pero las investigaciones han demostrado que eso es incorrecto. El ejercicio desencadena la liberación de una proteína llamada BDNF, que significa factor neurotrófico derivado del cerebro. El BDNF actúa como fertilizante para tu cerebro, ayudando a que crezcan nuevas células cerebrales y a que las células existentes formen conexiones más fuertes. Este crecimiento ocurre especialmente en el hipocampo, una parte del cerebro con forma de caballito de mar que controla el aprendizaje y la memoria. Cuanto más ejercicio haces, más BDNF produce tu cerebro, lo que significa mejor memoria y aprendizaje más rápido.

El Ejercicio y el Rendimiento Escolar

Múltiples estudios han demostrado que los niños que hacen ejercicio con regularidad se desempeñan mejor en la escuela. Los niños físicamente activos tienden a obtener puntajes más altos en pruebas de atención, memoria y rendimiento académico en comparación con sus compañeros menos activos. Solo 20 minutos de ejercicio aeróbico, como correr o saltar la cuerda, antes de un examen pueden mejorar significativamente tu desempeño. Algunas escuelas han agregado pausas de actividad física durante el día escolar y han visto subir las calificaciones de sus estudiantes. La Academia Americana de Pediatría recomienda que las escuelas incluyan pausas de actividad física a lo largo del día para ayudar a los estudiantes a aprender mejor.

Cómo el Ejercicio Mejora Tu Estado de Ánimo

¿Alguna vez has notado que te sientes más feliz después de jugar afuera o dar una vuelta corriendo? Eso es porque el ejercicio hace que tu cerebro libere sustancias químicas especiales llamadas neurotransmisores. Tres de los más importantes son la serotonina, la dopamina y la norepinefrina, que trabajan juntos para regular tu estado de ánimo y emociones. La serotonina te ayuda a sentirte tranquilo y contento, la dopamina crea sentimientos de recompensa y placer, y la norepinefrina te ayuda a sentirte alerta y concentrado. Se ha demostrado que el ejercicio regular reduce los síntomas de depresión y ansiedad tanto en niños como en adultos.

El Ejercicio y la Concentración

Mantenerse concentrado en clase o al hacer la tarea puede ser difícil, pero el ejercicio puede facilitarlo. Las investigaciones han demostrado que la actividad física regular puede reducir los síntomas del TDAH, como la dificultad para prestar atención y actuar impulsivamente, casi tan eficazmente como la medicación en algunos niños. El ejercicio aumenta los niveles de dopamina y norepinefrina en el cerebro, que son las mismas sustancias químicas que los medicamentos para el TDAH tienen como objetivo. Incluso para los niños sin TDAH, un breve estallido de actividad como una caminata rápida o una serie de saltos puede agudizar la concentración durante la siguiente hora o dos. Es por eso que muchos maestros han comenzado a añadir pausas de movimiento a sus rutinas en el aula.

Qué Tipos de Ejercicio Ayudan Más

Casi cualquier tipo de actividad física beneficia a tu cerebro, pero algunos tipos parecen ser especialmente útiles. Los ejercicios aeróbicos como correr, nadar, bailar y andar en bicicleta son los mejores para aumentar el flujo sanguíneo al cerebro e impulsar la producción de BDNF. Las actividades que requieren coordinación, como las artes marciales, la gimnasia o los deportes de equipo, desafían a tu cerebro a procesar movimientos complejos y tomar decisiones rápidas. Incluso actividades simples como caminar tienen beneficios cerebrales medibles cuando se hacen con regularidad. Los expertos recomiendan que los niños realicen al menos 60 minutos de actividad física moderada a intensa cada día para obtener la mejor salud cerebral y corporal.

Construyendo un Hábito Saludable para el Cerebro

Los beneficios cerebrales del ejercicio son más fuertes cuando la actividad física se convierte en una parte regular de tu vida, no solo algo que haces de vez en cuando. Trata de encontrar actividades que genuinamente disfrutes, porque es mucho más probable que te mantengas en algo que se siente divertido. Hacer ejercicio con amigos o familiares lo hace más agradable y te ayuda a ser constante. No necesitas equipos sofisticados ni membresía en un gimnasio: jugar a la pilla, andar en bicicleta o bailar con tu música favorita todo cuenta. Mover tu cuerpo cada día ayuda a tu cerebro tanto como ayuda a tus músculos.

El Sueño, el Ejercicio y el Cerebro

El ejercicio y el sueño trabajan juntos para mantener tu cerebro en plena forma. La actividad física durante el día te ayuda a dormirte más rápido y dormir más profundamente por la noche. Durante el sueño profundo, tu cerebro procesa todo lo que aprendiste durante el día y mueve información importante de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. Los estudios muestran que los niños que son físicamente activos durante el día tienen un sueño de mejor calidad que los que son sedentarios. Sin embargo, hacer ejercicio demasiado cerca de la hora de dormir puede dificultar conciliar el sueño, así que trata de terminar la actividad intensa al menos una a dos horas antes de acostarte.