Un Corazón y Unos Pulmones Más Fuertes
Cuando haces ejercicio, tu corazón late más rápido y tus pulmones trabajan más para llevar oxígeno por todo tu cuerpo. Con el tiempo, esto hace que ambos órganos sean más fuertes y eficientes. Un corazón fuerte puede bombear más sangre con cada latido, lo que significa que no tiene que esforzarse tanto cuando estás descansando. Los pulmones sanos pueden absorber más aire, dándole a tus músculos el oxígeno que necesitan para mantenerte activo y jugando.
La actividad física ayuda a que tus huesos crezcan más gruesos y fuertes, especialmente durante la infancia y la adolescencia. Las actividades que soportan peso, como correr, saltar y trepar, son particularmente buenas para la salud ósea porque obligan a tu cuerpo a trabajar contra la gravedad. Tus músculos también se fortalecen con el uso regular, lo que te ayuda a correr más rápido, saltar más alto y cargar cosas más pesadas. Los años entre los 5 y los 17 son especialmente importantes para construir el esqueleto fuerte en el que te apoyarás por el resto de tu vida.
Mantener un Peso Saludable
El ejercicio regular ayuda a tu cuerpo a mantener un peso saludable al quemar las calorías que obtienes de los alimentos. Cuando estás activo, tu cuerpo usa la energía de la comida en lugar de almacenarla como grasa extra. La actividad física también desarrolla músculo, y el tejido muscular quema más calorías que el tejido graso incluso cuando estás sentado. Combinar el ejercicio regular con una alimentación saludable es la mejor manera de mantener el peso adecuado para tu cuerpo.
Mejor Sueño y Menos Estrés
Los niños que hacen ejercicio con regularidad tienden a dormirse más rápido y dormir más profundamente por las noches. La actividad física usa energía durante el día, lo que ayuda a tu cuerpo a sentirse listo para el descanso cuando llega la hora de dormir. El ejercicio también reduce los sentimientos de ansiedad y depresión al liberar sustancias químicas en el cerebro llamadas endorfinas, a veces conocidas como “hormonas del bienestar”. Incluso una caminata de 20 minutos puede ayudarte a sentirte más tranquilo y feliz cuando tienes un día estresante.
Rendir Mejor en la Escuela
El ejercicio no solo ayuda a tu cuerpo, ¡también ayuda a tu cerebro! La actividad física aumenta el flujo de sangre al cerebro, lo que mejora tu capacidad de concentrarte, recordar cosas y resolver problemas. Los estudios han demostrado que los niños que son activos con regularidad tienden a obtener mejores calificaciones y puntajes más altos en las pruebas. Algunas escuelas han agregado más pausas de actividad física durante el día porque los investigadores descubrieron que incluso breves momentos de movimiento ayudan a los estudiantes a concentrarse mejor en clase.
Desarrollar Habilidades Sociales
Muchas formas de actividad física implican trabajar con otras personas, lo que te ayuda a desarrollar importantes habilidades sociales. Los deportes de equipo como el fútbol, el baloncesto y el vóleibol enseñan cooperación, comunicación y buen espíritu deportivo. Incluso las actividades individuales como la natación o las artes marciales suelen incluir clases grupales donde se alientan y apoyan mutuamente. Aprender a ganar con gracia, manejar las derrotas y trabajar hacia un objetivo común son habilidades para la vida que van mucho más allá del campo de juego.
Hábitos Saludables para Toda la Vida
Los hábitos de ejercicio que construyes ahora pueden proteger tu salud durante décadas. Los adultos que fueron activos de niños son más propensos a mantenerse activos a lo largo de su vida. La actividad física regular a lo largo de toda una vida reduce el riesgo de enfermedades graves como las cardíacas, la diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer. Al hacer del movimiento una parte normal de tu rutina diaria ahora, te estás preparando para una vida más larga y saludable.