El viaje a París
En aquella época, las universidades polacas no admitían mujeres, así que Maria no podía continuar su educación en casa. Pasó años trabajando como institutriz y asistiendo a clases secretas clandestinas antes de ahorrar suficiente dinero para mudarse a París a los 24 años. En 1891, se inscribió en la Sorbona, una de las universidades más famosas del mundo, donde estudió física y matemáticas. Vivía en un diminuto apartamento en una buhardilla y a veces tenía tan poco dinero que apenas comía. A pesar de estas dificultades, se graduó en primer lugar en su programa de física en 1893.
La asociación con Pierre Curie
En 1894, Maria conoció al físico francés Pierre Curie, y los dos se enamoraron por su pasión compartida por la ciencia. Se casaron en 1895 y se convirtieron en una de las asociaciones científicas más famosas de la historia. Trabajaban juntos en un pequeño laboratorio atestado que alguna vez había sido el almacén de una escuela de medicina. Marie se convirtió en la primera mujer en obtener un doctorado en física en Francia, completando su investigación doctoral sobre los misteriosos rayos emitidos por el uranio. Pierre reconoció la brillantez de Marie y se dedicó a apoyar su investigación revolucionaria.
El descubrimiento de nuevos elementos
En 1898, Marie y Pierre Curie anunciaron el descubrimiento de dos nuevos elementos químicos. Al primer elemento lo llamaron polonio, en honor a la patria de Marie, Polonia, para llamar la atención sobre la lucha de Polonia por su independencia. Al segundo elemento lo llamaron radio por los intensos rayos que emitía. Para probar que el radio existía, Marie tuvo que procesar toneladas de un mineral llamado pechblenda a mano, hirviéndolo y revolviéndolo en enormes cubas durante años. Eventualmente aisló una décima parte de un gramo de cloruro de radio puro de varias toneladas de mineral. Marie acuñó el término “radiactividad” para describir los potentes rayos invisibles que producían estos elementos.
Ganadora del Premio Nobel
En 1903, Marie Curie, Pierre Curie y Henri Becquerel recibieron el Premio Nobel de Física por su investigación sobre la radiactividad. Marie fue la primera mujer en recibir un Premio Nobel. Trágicamente, Pierre murió en un accidente de tráfico en 1906, dejando a Marie devastada pero decidida a continuar su trabajo. En 1911, ganó el Premio Nobel de Química por su descubrimiento del polonio y el radio. Esto la convirtió en la primera persona en la historia en ganar dos Premios Nobel, y sigue siendo la única persona en haber ganado Premios Nobel en dos ciencias diferentes.
Primera profesora universitaria
Tras la muerte de Pierre, Marie fue nombrada para ocupar su puesto docente en la Sorbona de París, convirtiéndose en la primera profesora de esa universidad. Su primera clase atrajo a grandes multitudes de estudiantes, periodistas y curiosos del público en general. Continuó dirigiendo su laboratorio y formando a una nueva generación de científicos que harían sus propios descubrimientos importantes. Marie trabajó incansablemente para establecer la radiactividad como un campo de estudio científico mayor. Insistía en que su investigación debería beneficiar a toda la humanidad y se negó a patentar sus métodos para aislar el radio.
Ayudando a los soldados en la Primera Guerra Mundial
Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, Marie encontró una forma práctica de usar su conocimiento científico para salvar vidas. Desarrolló unidades móviles de rayos X, a las que los soldados apodaron “petites Curies” (pequeñas Curies), que podían llevarse directamente al campo de batalla. Estas máquinas portátiles ayudaban a los cirujanos a localizar balas, metralla y huesos rotos dentro de los soldados heridos para que pudieran ser tratados más rápidamente. Marie entrenó a unas 150 mujeres para operar el equipo de rayos X e incluso condujo uno de los vehículos hasta el frente ella misma. Se estima que más de un millón de soldados heridos fueron sometidos a rayos X con sus unidades móviles durante la guerra.
Últimos años y legado
Marie Curie continuó su investigación a lo largo de la década de 1920, pero años de manipular materiales radiactivos sin protección pasaron una terrible factura a su salud. Falleció el 4 de julio de 1934 de anemia aplásica, una enfermedad sanguínea causada por décadas de exposición a la radiación. Sus cuadernos de notas de la década de 1890 son tan radiactivos hoy que deben guardarse en cajas forradas de plomo, y quien quiera leerlos debe usar ropa protectora. En 1995, los restos de Marie y Pierre Curie fueron trasladados al Panteón de París, convirtiéndola en la primera mujer honrada allí por sus propios logros. El valor, la determinación y la mente brillante de Marie Curie remodelaron la ciencia moderna y abrieron puertas a las mujeres en la investigación en todo el mundo.