Educación y atletismo
En el Amherst College, Drew fue un atleta sobresaliente que brilló en fútbol americano, baloncesto, béisbol y atletismo. Ganó el Trofeo Mossman como el jugador que más contribuyó al atletismo durante su tiempo allí. Tras graduarse en 1926, trabajó dos años como profesor de biología y entrenador deportivo para ahorrar dinero para la escuela de medicina. Luego se matriculó en la Universidad McGill en Montreal, Canadá, donde obtuvo su título médico en 1933. En McGill, se graduó en segundo lugar de su clase y ganó un premio por su trabajo en investigación médica.
Una investigación revolucionaria sobre la sangre
A finales de la década de 1930, Drew comenzó a estudiar la sangre en la Universidad de Columbia en Nueva York, y su investigación condujo a un gran avance médico. Descubrió que el plasma — la parte líquida de la sangre sin los glóbulos rojos y blancos — podía separarse de la sangre completa y almacenarse por períodos mucho más largos. Esto fue un gran avance porque la sangre completa se deterioraba rápidamente y era difícil de transportar. Drew también descubrió que el plasma podía administrarse a pacientes de cualquier tipo de sangre, lo que simplificaba enormemente las transfusiones de emergencia. Su tesis doctoral sobre los bancos de sangre se convirtió en uno de los artículos médicos más importantes del siglo XX.
Sangre para Gran Bretaña
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial en Europa, Gran Bretaña necesitaba urgentemente sangre para tratar a los soldados heridos. En 1940, se le pidió a Drew que organizara “Sangre para Gran Bretaña”, el primer programa de banco de sangre a gran escala en la historia. Estableció un sistema para recolectar, procesar y enviar plasma seco a través del Océano Atlántico a los hospitales británicos. El programa salvó miles de vidas y demostró que los grandes bancos de sangre podían funcionar a escala masiva. El genio organizativo de Drew lo hacía la persona perfecta para dirigir un proyecto tan complejo y urgente.
La Cruz Roja Americana
Basándose en el éxito del programa británico, la Cruz Roja Americana le pidió a Drew que dirigiera su nuevo programa de bancos de sangre en 1941. Estableció centros de donación en todo Estados Unidos y creó procedimientos estándar para almacenar y transportar la sangre de manera segura. Sin embargo, el ejército estadounidense ordenó que las donaciones de sangre se separaran por la raza del donante — una política que no tenía ninguna base científica. Drew habló públicamente en contra de esta política racista y finalmente renunció a la Cruz Roja en señal de protesta. Su valentía al enfrentarse a la injusticia inspiró a mucha gente, aunque la política de segregación continuó durante años.
Un logro histórico
Charles Drew hizo historia al convertirse en el primer afroamericano en obtener un Doctorado en Ciencias de la Medicina de la Universidad de Columbia. Este fue un logro pionero en una época en que los médicos negros enfrentaban una discriminación generalizada en hospitales, universidades y organizaciones médicas. Después de dejar la Cruz Roja, Drew regresó a la Universidad Howard en Washington, D.C., donde formó a una nueva generación de cirujanos afroamericanos. Se convirtió en jefe del departamento de cirugía y exigió a sus estudiantes los más altos estándares de excelencia médica. Muchos de sus estudiantes se convirtieron en líderes de la medicina.
Enseñanza y mentoría
En la Universidad Howard, Drew era conocido como un profesor exigente pero inspirador. Creía que sus estudiantes necesitaban ser el doble de buenos para superar las barreras raciales que enfrentarían en sus carreras. Formó a decenas de cirujanos que luego sirvieron en hospitales de todo el país. Drew también trabajó para lograr que los médicos afroamericanos fueran aceptados en la Asociación Médica Americana, que los había excluido durante mucho tiempo. Su dedicación a orientar a los jóvenes médicos fue tan importante como sus descubrimientos científicos.
Su legado
Trágicamente, Charles Drew falleció el 1 de abril de 1950 en un accidente automovilístico en Burlington, Carolina del Norte. Tenía solo 45 años. Su trabajo pionero sobre el plasma sanguíneo y los bancos de sangre continúa salvando millones de vidas cada año en todo el mundo. Hoy en día, cada vez que alguien recibe una transfusión de sangre en un hospital, se beneficia de los sistemas que Drew creó. Escuelas, hospitales y centros de investigación de todo el país llevan su nombre, honrando a un hombre cuya brillantez y valentía hicieron del mundo un lugar más sano y más justo.