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Harriet Tubman

Primeros Años

Harriet Tubman nació alrededor de 1822 en el condado de Dorchester, Maryland. Su nombre de nacimiento era Araminta Ross y fue esclavizada desde el momento en que nació. De niña, fue obligada a realizar trabajos duros como revisar trampas para ratas almizcleras y trabajar en los campos. Cuando tenía unos doce años, un capataz lanzó un pesado objeto de metal contra otra persona esclavizada y golpeó a Harriet en la cabeza. Esa terrible lesión le causó dolores de cabeza y convulsiones durante el resto de su vida, pero nunca le impidió luchar por la libertad.

Escape hacia la Libertad

En 1849, Harriet tomó la valiente decisión de escapar de la esclavitud. Viajó aproximadamente 90 millas al norte desde Maryland hasta Filadelfia, Pensilvania, utilizando el Ferrocarril Subterráneo, una red secreta de casas seguras y valientes ayudantes. Caminaba principalmente de noche, siguiendo la Estrella del Norte para mantenerse en el camino correcto. Cuando finalmente llegó a tierra libre, dijo después que se sintió como si estuviera en el cielo. Pero su alegría estaba mezclada con tristeza porque su familia seguía atrapada en la esclavitud en Maryland.

El Ferrocarril Subterráneo

Después de alcanzar la libertad, Harriet se negó a disfrutarla sola. Regresó al sur 13 veces para rescatar a familiares y otras personas esclavizadas. A lo largo de aproximadamente una década, guió a unas 70 personas hacia la libertad a través del Ferrocarril Subterráneo. Usaba trucos ingeniosos para evitar ser capturada, como viajar los sábados cuando los periódicos no publicaban avisos de fugitivos hasta el lunes. La gente comenzó a llamarla “Moisés de su pueblo” porque, al igual que la figura bíblica, guió a su pueblo fuera de la esclavitud.

Nunca Perdió a un Pasajero

Una de las cosas más asombrosas de Harriet Tubman es que nunca perdió a un solo pasajero en el Ferrocarril Subterráneo. Usaba la Estrella del Norte para orientarse y contaba con una red de casas seguras donde las familias fugitivas podían esconderse y descansar. Llevaba una pistola para protección y para asegurarse de que nadie se devolviera, ya que una persona que regresara podría revelar la ruta a los cazadores de esclavos. Su valentía y planificación cuidadosa mantuvieron a todos a salvo en el peligroso viaje hacia el norte. Las recompensas por su captura llegaron a sumar $40,000, una suma enorme en esa época.

Heroína de la Guerra Civil

Cuando estalló la Guerra Civil en 1861, Harriet se unió al Ejército de la Unión como espía, exploradora y enfermera. Fue la primera mujer en liderar una operación militar armada en la historia de los Estados Unidos. El 2 de junio de 1863, guió cañoneras de la Unión río arriba por el río Combahee en Carolina del Sur en una audaz incursión. La Incursión del Río Combahee liberó a más de 700 personas esclavizadas en una sola noche. Su valentía e inteligencia la convirtieron en uno de los recursos más valiosos que el Ejército de la Unión tenía en el sur.

Luchando por los Derechos de la Mujer

Después de que terminó la guerra, Harriet dirigió su energía hacia otra causa importante: el sufragio femenino. Trabajó junto a las famosas activistas Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Stanton para conseguir el derecho al voto para las mujeres. Dio discursos en reuniones sufragistas y usó su propia historia de valentía para inspirar a otros. Harriet creía que todas las personas, sin importar su raza o género, merecían igualdad de derechos. Continuó esta lucha hasta bien entrada su vejez, sin perder nunca su pasión por la justicia.

Últimos Años y Legado

En sus últimos años, Harriet se estableció en Auburn, Nueva York, donde abrió un hogar para afroamericanos ancianos que no tenían a dónde ir. Vivió de manera sencilla y donó gran parte de lo que ganaba para ayudar a otros necesitados. Harriet Tubman falleció el 10 de marzo de 1913, a aproximadamente 91 años de edad. Su legado es tan importante que fue elegida para aparecer en el billete de $20 de los Estados Unidos. Es recordada como una de las líderes más valientes y generosas de la historia estadounidense.

Por Qué Importa Hoy

La historia de Harriet Tubman nos enseña que el coraje de una sola persona puede cambiar el mundo. Arriesgó su vida una y otra vez para ayudar a desconocidos a alcanzar la libertad, sin pedir nada a cambio. Su creencia en la justicia inspiró a los líderes de derechos civiles que vinieron después de ella, incluyendo personas como Martin Luther King Jr.. Escuelas, museos y parques nacionales en todo el país honran su memoria hoy en día. Harriet Tubman demostró que una sola persona, armada de valentía y un plan, puede hacer realidad la libertad para otros.