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Sarah Boone

Introducción

Sarah Boone fue una inventora afroamericana que patentó una tabla de planchar mejorada en 1892, convirtiéndose en una de las primeras mujeres negras de la historia de los Estados Unidos en recibir una patente de ese país. Su diseño facilitó enormemente el planchado de las mangas y las partes curvas de la ropa, resolviendo un problema con el que la gente había luchado durante años. Aunque se sabe muy poco de su vida personal, su invención ayudó a dar forma a una herramienta doméstica que todavía se usa en hogares de todo el mundo.

Lo que sabemos de su vida

Los registros históricos sobre la vida de Sarah Boone son limitados, lo cual es lamentablemente común para muchos afroamericanos que vivieron en el siglo XIX. Nació alrededor de 1832, y los registros del censo indican que vivió en New Haven, Connecticut, donde trabajaba como modista. Su experiencia confeccionando y cuidando la ropa probablemente le dio una comprensión profunda de los desafíos de planchar distintos tipos de prendas. Falleció alrededor de 1904, y gran parte de lo que sabemos de ella proviene de los registros de patente que dejó.

Su invención

Antes de la invención de Sarah Boone, la gente planchaba su ropa sobre tablas de madera planas que hacían muy difícil prensar las mangas, los cuellos y las partes curvas de vestidos y camisas. Sarah diseñó una tabla de planchar más angosta y curva que cabía dentro de una manga, haciendo posible planchar ambos lados de una prenda sin crear nuevas arrugas. Su patente, con el número 473.653, fue otorgada por la Oficina de Patentes de los Estados Unidos el 26 de abril de 1892. El diseño incluía fundas acolchadas y patas plegables, características que todavía se pueden encontrar en las tablas de planchar de hoy.

Por qué es importante

La patente de Sarah Boone es un hito importante en la historia tanto del logro afroamericano como de las contribuciones de las mujeres a la tecnología. A finales del siglo XIX, era extremadamente difícil para las mujeres negras recibir reconocimiento por sus ideas, y muchos inventos de personas de color nunca quedaron documentados. El éxito de Boone al navegar el sistema de patentes demuestra su determinación e inteligencia. Su historia nos recuerda que los inventos cotidianos —los que quizás damos por sentados— fueron a menudo creados por personas cuyos nombres la historia casi olvidó.