Primeros años
Nikola Tesla nació el 10 de julio de 1856 en el pueblo de Smiljan, que entonces formaba parte del Imperio Austríaco y que hoy pertenece a Croacia. Su padre era sacerdote ortodoxo y su madre, aunque nunca recibió una educación formal, era conocida por inventar pequeñas herramientas domésticas. Desde niño, Nikola tenía una habilidad inusual para visualizar inventos completos en su cabeza antes de construirlos jamás. Estudió ingeniería en Austria y trabajó como ingeniero eléctrico en Europa antes de emigrar a los Estados Unidos en 1884.
La Guerra de las Corrientes
Cuando Tesla llegó a América, trabajó brevemente para Thomas Edison, quien usaba corriente directa (CD) para alimentar sus sistemas eléctricos. Tesla creía que la corriente alterna (CA) era una manera mucho mejor de distribuir electricidad a grandes distancias, pero Edison discrepaba firmemente, lo que generó una famosa rivalidad conocida como la “Guerra de las Corrientes”. Tesla se asoció con el empresario George Westinghouse y juntos demostraron que la CA era más segura y eficiente que la CD. Su sistema ganó el contrato para iluminar la Exposición Colombina Mundial de Chicago en 1893 y luego fue usado para aprovechar la energía de las cataratas del Niágara, lo que demostró la superioridad de la CA de manera definitiva.
Inventos e ideas
Tesla fue un incansable inventor que llegó a tener alrededor de 300 patentes al final de su vida. Inventó la bobina de Tesla, un dispositivo que produce electricidad de alto voltaje y que aún se usa hoy en tecnología de radio. También realizó importantes contribuciones al desarrollo de la radio, y el Tribunal Supremo de los Estados Unidos dictaminó en 1943 que sus patentes de radio tenían prioridad sobre las de Guglielmo Marconi. Tesla experimentó con versiones tempranas del control remoto, la imagen por rayos X y la transferencia inalámbrica de energía, imaginando un futuro en el que la electricidad podría enviarse a través del aire sin cables.
Últimos años y legado
A pesar de su brillante mente, Tesla tuvo dificultades económicas en sus últimos años y pasó gran parte de ese tiempo viviendo en hoteles de la ciudad de Nueva York. Tenía muchos hábitos peculiares, como una profunda fascinación con el número tres y una rutina diaria de alimentar palomas en los parques de la ciudad. Tesla murió el 7 de enero de 1943, casi en la miseria, en una habitación del Hotel New Yorker. Hoy su nombre pervive a través de la empresa de autos eléctricos Tesla, la unidad del SI de densidad de flujo magnético, y un creciente reconocimiento por el hombre cuyas invenciones alimentan el mundo moderno.