Piloto de Combate y Piloto de Pruebas
Tras estudiar ingeniería aeronáutica en la Universidad de Purdue, Armstrong sirvió como piloto de combate de la Marina durante la Guerra de Corea, volando setenta y ocho misiones de combate. Luego se convirtió en piloto de pruebas en la Base de la Fuerza Aérea Edwards en California, donde voló algunos de los aviones más rápidos y experimentales jamás construidos. Uno de ellos fue el avión cohete X-15, que voló hasta el borde del espacio exterior a velocidades superiores a 4,000 millas por hora. Los pilotos de pruebas enfrentaban un peligro extremo cada vez que subían a la cabina de mando, y varios colegas de Armstrong murieron durante vuelos de prueba. Esta experiencia lo hizo tranquilo bajo presión, una cualidad que le salvaría la vida más de una vez.
La Misión Gemini 8
Antes de ir a la Luna, Armstrong voló su primera misión espacial como comandante del Gemini 8 en marzo de 1966. Durante la misión, Armstrong y el piloto David Scott realizaron el primer acoplamiento exitoso de dos naves espaciales en órbita. Sin embargo, una falla en un propulsor hizo que la nave girara violentamente fuera de control, y la tripulación se encontró en serio peligro. Armstrong mantuvo la calma y usó los propulsores de reentrada para detener el giro, salvando sus vidas pero poniendo fin anticipado a la misión. Esta emergencia le demostró a la NASA que Armstrong podía manejar las situaciones más peligrosas en el espacio con destreza y pensamiento sereno.
Caminando sobre la Luna
El 20 de julio de 1969, Armstrong pilotó el módulo lunar Apollo 11, llamado Águila, hasta un aterrizaje seguro en la superficie lunar en el Mar de la Tranquilidad. El aterrizaje fue increíblemente tenso porque el lugar de aterrizaje planeado estaba cubierto de grandes rocas, por lo que Armstrong tuvo que sobrevolarlo y encontrar un lugar despejado con solo unos veinticinco segundos de combustible restante. Cuando pisó la Luna a las 10:56 PM hora del Este, pronunció palabras famosas que fueron escuchadas por unos 600 millones de personas que las seguían por televisión en todo el mundo. Armstrong y el astronauta Buzz Aldrin pasaron unas dos horas y media caminando sobre la superficie lunar, recolectando muestras de roca y montando experimentos científicos, mientras Michael Collins orbitaba arriba en el módulo de mando.


Un Héroe Discreto
Armstrong llevó consigo a la Luna pequeños trozos de tela y un pedazo de la hélice del Flyer de los Hermanos Wright de 1903, conectando el primer vuelo con motor con el mayor viaje de la humanidad. Después de regresar a la Tierra como la persona más famosa del planeta, Armstrong sorprendió a muchos alejándose del protagonismo. Dejó la NASA en 1971 y se convirtió en profesor de ingeniería aeroespacial en la Universidad de Cincinnati, donde impartió clases durante casi una década. Armstrong rara vez concedía entrevistas ni realizaba apariciones públicas, pues creía que el logro del programa Apollo pertenecía a los miles de personas que lo hicieron posible, no solo a él. Su modestia y dedicación al servicio discreto lo convirtieron en un modelo a seguir no solo como explorador, sino como persona.