Vida Temprana y Aventuras en el Mar
Henson tuvo una infancia difícil y quedó huérfano a temprana edad. Cuando tenía unos doce años, caminó hasta Baltimore y encontró trabajo como grumete en un barco mercante llamado Katie Hines. El capitán del barco, el Capitán Childs, se interesó por el joven Matthew y le enseñó a leer, escribir y navegar. Durante los años siguientes, Henson navegó por todo el mundo, visitando puertos en África, Asia y Europa. Estas tempranas experiencias en el mar le dieron las habilidades y la tenacidad que más adelante resultarían esenciales en el Ártico.
Expediciones Árticas con Robert Peary
En 1887, Henson conoció a Robert Peary mientras trabajaba en una sombrerería en Washington D.C., y Peary lo contrató como asistente para un viaje a Nicaragua. Impresionado por las capacidades de Henson, Peary lo invitó a sus expediciones árticas, y los dos hombres realizaron ocho viajes juntos al Ártico a lo largo de los siguientes dieciocho años. Henson aprendió a hablar inuktitut, el idioma del pueblo inuit, y se convirtió en experto en conducir trineos de perros, construir iglús y sobrevivir en el frío extremo. Los inuit respetaban mucho a Henson y le dieron el nombre “Mahri-Pahluk”, que significa “Matthew el Bondadoso”. Sus habilidades lo hicieron absolutamente esencial para el éxito de las expediciones.
Llegando al Polo Norte
El 6 de abril de 1909, después de años de intentos fallidos y brutales penalidades, el equipo de Henson y Peary finalmente alcanzó el Polo Norte. Henson llegó al Polo primero, pisando el lugar ligeramente antes que Peary, quien viajaba en un trineo separado. Cuando Peary llegó unos cuarenta y cinco minutos después, Henson lo saludó y plantó la bandera estadounidense en lo que creían era la cima del mundo. El equipo que hizo el empuje final incluyó a Henson, Peary y cuatro hombres inuit llamados Ootah, Egingwah, Seegloo y Ooqueah. Fue uno de los viajes más audaces y difíciles jamás intentados, cubriendo cientos de millas sobre hielo marino cambiante y agrietado en temperaturas muy por debajo de cero.
Una Larga Espera por el Reconocimiento
Cuando Peary anunció el logro, recibió fama y honores, pero las contribuciones de Henson fueron ignoradas en gran medida debido al racismo de la época. Durante muchos años, Henson trabajó como empleado en una aduana federal en Nueva York, lejos del protagonismo. Poco a poco, el reconocimiento comenzó a llegar. En 1944, el Congreso otorgó a Henson una copia de la medalla de plata que Peary había recibido por la expedición. En 1988, sus restos fueron trasladados al Cementerio Nacional de Arlington, donde fue reinhumado con todos los honores militares cerca de la tumba de Peary. Hoy en día, Matthew Henson es celebrado como un verdadero héroe estadounidense que superó obstáculos increíbles para lograr algo extraordinario.