Primeros Años
Amelia creció en una época en que se esperaba que la mayoría de las niñas fueran tranquilas y bien portadas, pero ella fue aventurera desde el principio. Le encantaba trepar árboles, deslizarse en trineo y explorar el aire libre con su hermana menor, Muriel. Cuando tenía unos 10 años, vio un avión en una feria estatal, pero al principio no le impresionó. No fue hasta diciembre de 1920, cuando un piloto la llevó a dar un breve paseo sobre Los Ángeles, que se enamoró de volar. Más tarde dijo que en cuanto el avión despegó del suelo, supo que tenía que aprender a volar.
Aprendiendo a Volar
Amelia comenzó a tomar lecciones de vuelo en enero de 1921 con Neta Snook, una de las pocas instructoras de vuelo de la época. Trabajó en muchos empleos diferentes para pagar sus lecciones, incluyendo conducir un camión y trabajar en una compañía telefónica. En seis meses, ahorró suficiente dinero para comprar su primer avión, un biplano amarillo brillante al que llamó “El Canario”. En diciembre de 1921, obtuvo su licencia de piloto de la Fédération Aéronautique Internationale, convirtiéndose en una de las pocas mujeres en el mundo con ese logro.
Vuelos que Rompieron Récords
En 1928, Amelia se convirtió en la primera mujer en cruzar el Océano Atlántico en avión, aunque ese viaje lo hizo como pasajera. Estaba decidida a hacer el cruce por su cuenta, y el 20 de mayo de 1932 despegó de Terranova, Canadá, y aterrizó en Irlanda del Norte unas 14 horas y 56 minutos después. Se convirtió en la primera mujer en volar en solitario a través del Océano Atlántico. En 1935, se convirtió en la primera persona de cualquier género en volar en solitario desde Hawái hasta California, un viaje peligroso de más de 2,400 millas de océano abierto.
Una Voz por las Mujeres
Amelia usó su fama para luchar por la igualdad de oportunidades para las mujeres. Fue miembro fundadora de Las Noventa y Nueve, una organización de pilotas que ayudó a fundar en 1929 y de la que fue su primera presidenta. Animó a las mujeres a seguir carreras en aviación y en otros campos dominados por los hombres. Amelia también escribió libros sobre sus experiencias de vuelo, incluyendo “The Fun of It” y “20 Hrs. 40 Min.” Se convirtió en consejera en la Universidad de Purdue, donde asesoraba a las jóvenes para que siguieran sus sueños.
El Vuelo Final
En 1937, Amelia se propuso volar alrededor del mundo siguiendo una ruta cerca del ecuador, que habría sido el viaje más largo jamás intentado. Ella y su navegante, Fred Noonan, partieron de Miami, Florida, el 1 de junio de 1937, y completaron la mayor parte del viaje con éxito. El 2 de julio de 1937, despegaron desde Lae, Nueva Guinea, con rumbo a la pequeña Isla Howland en medio del Océano Pacífico. Nunca llegaron, y a pesar de una enorme búsqueda por parte de la Marina y la Guardia Costera de los Estados Unidos, no se encontró ningún rastro de Amelia, Fred ni de su avión. El misterio de su desaparición ha fascinado a la gente durante décadas, con muchas teorías pero sin respuestas confirmadas.
Su Legado
El coraje y la determinación de Amelia Earhart la convirtieron en una de las personas más admiradas del siglo XX. Le mostró al mundo que las mujeres podían ser tan valientes y hábiles como los hombres en cualquier campo. Su historia sigue inspirando a los jóvenes, especialmente a las niñas, a alcanzar metas que otros podrían decir que son imposibles. Muchas escuelas, aeropuertos y premios llevan su nombre. Aunque su vuelo final terminó en misterio, la historia de Amelia Earhart todavía se cuenta dondequiera que se hable de valentía en el cielo.