Primeros años y educación
Jonas creció en una familia humilde en la ciudad de Nueva York, y sus padres lo alentaron a estudiar mucho. Asistió al City College de Nueva York, donde en un principio planeaba estudiar derecho antes de cambiar a medicina. Salk obtuvo su título de medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York en 1939. Durante la carrera de medicina, se fascinó con la idea de prevenir enfermedades mediante vacunas en lugar de simplemente tratar a los pacientes enfermos.
La lucha contra la polio
La polio era una de las enfermedades más temidas de principios del siglo XX, dejando paralíticos a cientos de miles de niños cada año. Los padres vivían aterrorizados cada verano cuando los brotes se extendían por las comunidades, cerrando piscinas y parques. Salk pasó años en su laboratorio de la Universidad de Pittsburgh desarrollando una vacuna elaborada con una forma inactivada, es decir, muerta, del virus de la polio. Su enfoque era diferente de lo que muchos científicos creían que funcionaría, pero él estaba decidido a demostrar que era tanto segura como eficaz.
El ensayo médico más grande de la historia
En 1954, la vacuna de Salk se probó en uno de los ensayos médicos más grandes jamás realizados, con la participación de aproximadamente 1.8 millones de niños en los Estados Unidos y Canadá. Los valientes niños que participaron en el ensayo fueron llamados los “Pioneros de la Polio”. El 12 de abril de 1955, se anunciaron los resultados: la vacuna era segura, eficaz y potente. Las campanas de las iglesias repicaron, los silbatos de las fábricas sonaron, y la gente lloró de alegría porque la larga pesadilla de la polio por fin estaba llegando a su fin.
Un regalo para el mundo
Cuando un periodista le preguntó a Jonas Salk quién era el dueño de la patente de la vacuna contra la polio, él respondió con una frase que se volvería célebre: “El pueblo, ¿se puede patentar el sol?” Salk nunca patentó su vacuna, renunciando a lo que los expertos calculan que podría haber valido unos siete mil millones de dólares. Él creía que la vacuna pertenecía a todos y debía compartirse lo más ampliamente posible. Su decisión ayudó a que la vacuna fuera asequible y estuviera disponible para millones de personas en todo el mundo.
Últimos años y legado
En 1963, Salk fundó el Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla, California, que se convirtió en uno de los principales centros de investigación del mundo. Pasó sus últimos años trabajando en otros desafíos médicos, incluida la investigación hacia una vacuna contra el SIDA. Jonas Salk falleció el 23 de junio de 1995, a los ochenta años. Gracias a su vacuna, la polio ha sido casi erradicada en todo el mundo, y él es recordado como un héroe que puso a las personas por encima de las ganancias.