Su famoso vuelo
Tereshkova se lanzó al espacio a bordo de la nave Vostok 6 el 16 de junio de 1963, usando el nombre en clave “Chaika”, que significa “gaviota” en ruso. Orbitó la Tierra 48 veces durante casi 71 horas, pasando casi tres días en el espacio completamente sola. Durante el vuelo, tomó fotografías de la Tierra y realizó experimentos sobre cómo la ingravidez afectaba a su cuerpo. Sigue siendo la única mujer en la historia que ha completado una misión espacial en solitario, es decir, era la única persona a bordo de su nave espacial. Su vuelo duró más que todas las misiones combinadas de los astronautas Mercury estadounidenses hasta ese momento.
Antes de ser cosmonauta
Valentina creció en una familia de clase trabajadora y comenzó a trabajar en una fábrica textil cuando tenía dieciocho años. Se interesó en el paracaidismo a través de un club de vuelo local y completó más de 100 saltos antes de ser seleccionada para el programa espacial. El paracaidismo era una habilidad importante porque los primeros cosmonautas soviéticos tenían que eyectarse de sus cápsulas y descender en paracaídas durante el aterrizaje. También estudió en una escuela técnica mientras trabajaba en la fábrica, demostrando su determinación por seguir aprendiendo. Su origen humilde hizo que su selección destacara aún más.
Vida después del espacio
Después de su vuelo espacial, Tereshkova se convirtió en una heroína de la Unión Soviética y recibió los más altos honores del país. Estudió en la Academia de Ingeniería Aeronáutica Zhukovsky y obtuvo un título en ingeniería. No volaría otra mujer al espacio durante otros 19 años, hasta que la cosmonauta soviética Svetlana Savitskaya despegó en 1982. Tereshkova continuó sirviendo en el parlamento soviético y luego ruso durante muchas décadas, usando su fama para ayudar a su país. Ha dicho que le encantaría ir a Marte, incluso si fuera un viaje sin retorno.
Por qué es importante
Valentina Tereshkova demostró a todo el mundo que las mujeres pertenecen al espacio. Su vuelo en 1963 llegó en un momento en que muy pocas personas creían que las mujeres podían ser astronautas, e inspiró a generaciones de niñas a soñar con la exploración espacial. Demostró que el coraje y la habilidad importan más que tu lugar de origen o el dinero que tenga tu familia. Su viaje de obrera de fábrica a cosmonauta sigue siendo una de las historias más inspiradoras en la historia de los viajes espaciales. Hoy en día, es celebrada como una pionera que abrió la puerta a todas las mujeres astronautas que siguieron sus pasos.