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John Lewis

Introducción

John Lewis fue uno de los líderes más valientes del movimiento de derechos civiles estadounidense. Desde joven, puso en riesgo su propia seguridad para luchar por la igualdad y la justicia para todas las personas. Creía profundamente en la protesta no violenta, la idea de que se puede cambiar el mundo a través de la acción pacífica en lugar del enfrentamiento. Su famoso consejo para los jóvenes era “meterse en problemas buenos, problemas necesarios” siempre que vieran algo injusto. Lewis dedicó toda su vida a hacer de Estados Unidos un país más justo e igualitario.

Primeros años

John Robert Lewis nació el 21 de febrero de 1940, cerca del pequeño pueblo de Troy, Alabama. Creció en la granja familiar, donde ayudaba a cuidar las gallinas y amaba leer libros. Como niño negro que crecía en el sur segregado, John vio de primera mano cuán injustas eran las leyes que mantenían separados a las personas negras y blancas. Cuando escuchó hablar al Dr. Martin Luther King Jr. por la radio siendo adolescente, se inspiró a unirse a la lucha por los derechos civiles. Fue a estudiar al Seminario Teológico Bautista Americano en Nashville, Tennessee, donde aprendió sobre la protesta no violenta.

El movimiento de derechos civiles

De joven, John Lewis se convirtió en uno de los líderes más activos del movimiento de derechos civiles. Ayudó a organizar sentadas en los mostradores de los restaurantes de Nashville, donde a las personas negras se les negaba injustamente el servicio. En 1961, se convirtió en un Viajero de la Libertad, viajando en autobús por el Sur para desafiar la segregación. Fue elegido presidente del Comité Coordinador Estudiantil No Violento, conocido como SNCC, una de las organizaciones de derechos civiles más importantes. A solo 23 años, fue el orador más joven en la histórica Marcha sobre Washington de 1963, donde más de 250.000 personas se reunieron para exigir derechos iguales.

El Domingo Sangriento

El 7 de marzo de 1965, John Lewis y Hosea Williams encabezaron a unos 600 manifestantes cruzando el Puente Edmund Pettus en Selma, Alabama, como parte de una marcha pacífica hacia la capital estatal de Montgomery para exigir el derecho al voto. Los agentes de la policía estatal esperaron a los manifestantes al otro lado del puente y los atacaron con porras y gases lacrimógenos. Lewis fue golpeado tan brutalmente que le fracturaron el cráneo, pero se negó a responder con violencia. Ese terrible día se conoció como el “Domingo Sangriento”, y la cobertura noticiosa del ataque horrorizó a personas en todo el país. El coraje de los manifestantes de Selma ayudó a presionar al Congreso para que aprobara la Ley de Derechos Electorales de 1965, que protegía el derecho de todos los estadounidenses a votar.

Una vida en el Congreso

En 1986, John Lewis fue elegido para la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, representando la ciudad de Atlanta, Georgia. Sirvió en el Congreso durante 33 años, ganándose el profundo respeto de líderes de ambos partidos políticos. Lewis trabajó incansablemente en temas como el derecho al voto, la atención médica y la reforma migratoria a lo largo de su larga carrera. En 2011, el presidente Barack Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, el honor civil más alto de los Estados Unidos. Lewis también escribió una exitosa serie de novelas gráficas llamada “March” (“Marcha”), que contaba la historia de su vida y el movimiento de derechos civiles, y ganó el Premio Nacional del Libro.

Legado

John Lewis falleció el 17 de julio de 2020 a los 80 años, pero su mensaje de valentía y justicia sigue inspirando a personas de todo el mundo. Pasó más de 60 años luchando por la igualdad, desde las sentadas en los mostradores de los restaurantes en los años sesenta hasta los pasillos del Congreso. Su serie de novelas gráficas “March” llevó la historia del movimiento de derechos civiles a toda una nueva generación de jóvenes lectores. Lewis demostró que una persona, armada con valor y la creencia en lo que es justo, puede ayudar a cambiar una nación entera. Es recordado como un verdadero héroe estadounidense que nunca dejó de creer en el poder de los “problemas buenos”.