Primeros años
Helen Adams Keller nació el 27 de junio de 1880 en Tuscumbia, Alabama. A los diecinueve meses de edad, enfermó gravemente con una fiebre que la dejó completamente sorda y ciega. De pequeña, Helen se frustraba porque no podía comunicarse con su familia y con frecuencia tenía ataques de rabia. Todo cambió en 1887 cuando una joven maestra llamada Anne Sullivan llegó a la casa de los Keller. En un famoso momento junto a la bomba de agua, Sullivan deletreó la palabra “agua” en la mano de Helen mientras el agua fresca corría sobre su otra mano, y de repente Helen entendió que todo tenía un nombre.
Educación y activismo
Con Anne Sullivan a su lado, Helen aprendió a leer usando el Braille e incluso aprendió a hablar sintiendo las vibraciones de la garganta y los labios de otras personas. En 1904, se graduó del Radcliffe College, convirtiéndose en la primera persona sordociega en la historia en obtener una licenciatura. Helen continuó escribiendo catorce libros y cientos de artículos, y dio conferencias en todo el mundo sobre los derechos de las personas con discapacidad. También fue una apasionada activista por el derecho al voto de las mujeres, los derechos de los trabajadores y la paz mundial, y ayudó a cofundar la Unión Americana de Libertades Civiles en 1920. A lo largo de su vida, visitó treinta y cinco países para abogar por personas que eran ciegas, sordas o vivían con otras discapacidades.
Legado
Helen Keller recibió la Medalla Presidencial de la Libertad en 1964, uno de los honores más altos que puede recibir un ciudadano estadounidense. Su autobiografía, The Story of My Life (“La historia de mi vida”), ha sido traducida a más de cincuenta idiomas y sigue siendo ampliamente leída en las escuelas de hoy. Falleció en 1968 a los ochenta y siete años, pero su historia continúa enseñando a la gente que el coraje y la perseverancia pueden superar cualquier desafío. Las organizaciones que apoyó, como la Fundación Estadounidense para los Ciegos, continúan su misión de ayudar a las personas con discapacidad a vivir vidas plenas e independientes.