Dónde viven
Las ranas arborícolas se encuentran en selvas tropicales, bosques templados, pantanos e incluso en patios traseros de todo el mundo. La mayor diversidad de especies de ranas arborícolas se encuentra en las selvas tropicales de América Central, América del Sur, el sudeste de Asia y el norte de Australia. Algunas especies se han adaptado de manera asombrosa a su entorno. Por ejemplo, la rana arborícola gris de América del Norte puede congelarse casi por completo durante los fríos inviernos, deteniendo su corazón y respiración hasta que llega la primavera cálida.
¡Pies pegajosos!
La característica más famosa de una rana arborícola son las yemas de sus dedos de manos y pies. A diferencia de las ranas toro que pasan tiempo en el agua, las yemas de los dedos de las ranas arborícolas tienen forma redonda y actúan como pequeñas ventosas pegajosas. ¡En realidad tienen diminutas glándulas que secretan mucosidad, lo que las ayuda a agarrarse a hojas lisas y ramas resbaladizas mientras trepan, saltan o incluso duermen boca abajo! Esta pegajosidad es tan fuerte que algunas ranas arborícolas pueden aferrarse a una sola hoja usando un solo dedo de la pata.
Alimentación nocturna
La mayoría de las ranas arborícolas son nocturnas, lo que significa que duermen durante el día y están activas durante la noche. Sus grandes ojos los ayudan a ver en la oscuridad mientras cazan para alimentarse. Son carnívoras y comen principalmente insectos como moscas, polillas, grillos y hormigas. Las especies de ranas arborícolas más grandes pueden incluso comer pequeñas arañas, lagartos o incluso otras ranas más pequeñas. Cuando detectan una comida sabrosa, usan sus lenguas largas y pegajosas para agarrar al insecto antes de que pueda volar o escabullirse.
Camuflaje y canto
Para mantenerse a salvo de depredadores como aves y serpientes, las ranas arborícolas son expertas en esconderse. Muchas ranas arborícolas son verdes o marrones para mezclarse perfectamente con las hojas y la corteza de los árboles. La rana arborícola de ojos rojos, en particular, tiene un ingenioso truco: durante el día, cuando duerme en una hoja, esconde sus brillantes patas naranjas y ojos rojos, pareciendo una simple mancha verde, pero si se sorprende, abre de golpe sus grandes ojos rojos para asustar al depredador. Durante la temporada de lluvias o de apareamiento, los machos también usarán ruidosos e increíbles coros de “cantos” o croares para comunicarse a través del bosque.